POR UNA EDUCACIÓN PARA EL PUEBLO  

 

NUESTROS HEROES

 

ROSITA PAREDES HEROÍNA POPULAR
1. SITUACIÓN GENERAL

Vivíamos el año 1973, gobernaba el Ecuador una dictadura militar, pomposamente autodenominada “Gobierno Nacionalista Revolucionario de las Fuerzas Armadas”. Estábamos en los albores de la explotación petrolera y los ingresos que percibían el Estado y las oligarquías eran de gran magnitud, al punto que los ricos del Ecuador vacacionaban en Miami y los gobernantes festinaban a raudales los dineros del pueblo, en viajes y banquetes; en contraste los sectores populares como siempre, convivían con la pobreza y la miseria, se debatían en el desempleo y la falta de atención a la salud, la educación, como ahora estaba desatendida.

La dictadura militar, como marioneta de los intereses imperialistas impulsaba la llamada política desarrollista o de “sustitución de las importaciones” que pretendía aprovechar la mano de obra barata para levantar una industria de montaje, creando la falsa imagen de un desarrollo del país, mientras los monopolios petroleros internacionales, principalmente la Texaco y la Gulf se alzaban con los recursos petroleros.

Para propiciar esas políticas era necesario acallar la protesta del pueblo, impedir sus reclamaciones, reprimir sus movilizaciones y luchas, perseguir, apresar y asesinar a los dirigentes populares. La dictadura nacionalista revolucionaria, en realidad era un gobierno, como todos, entreguista, vendido a los intereses de los EE.UU., antipatriótico; era un gobierno antipopular, opuesto a los intereses de las masas trabajadoras, autoritario y represivo que atormentó por casi diez años a los ecuatorianos.

La dictadura impuso los llamados Tribunales Especiales que a pretexto de combatir la corrupción del gobierno anterior empezó a sancionar sin formula de juicio a los patriotas y demócratas, a los revolucionarios que luchaban por los intereses del pueblo y la nación. Las cárceles , el confinamiento, el destierro, la tortura y el asesinato fueron acciones recurrentes.

La dictadura instituyó los llamados Escuadrones Especiales de la Policía que a pretexto de reprimir y castigar a los delincuentes se dedicaron a la tristemente célebre tarea de perseguir y asesinar a los campesinos que luchaban por el derecho a la tierra y a sus frutos. Esos Escuadrones unidos a las bandas paramilitares de los terratenientes acabaron con las vidas de Lázaro Condo y Zoila Martínez en Chimborazo y Cristóbal Carranza en los Ríos, entre otros.
Esa dictadura terminó con la vigencia del Habeas Corpus y aplicó a ultranza los mandatos de la ley de Seguridad Nacional, ilegalizó a la UNE y a la FESE, persiguió a los estudiantes y maestros, los canceló, los encarceló y asesinó. Rosita Paredes, Edgar Jijón, Edwin Valencia, Jorge Tinoco pagaron con sus vidas el delito de protestar y luchar por sus ideales, por la causa de los pobres, por un mañana distinto para el Ecuador.

Esa dictadura al igual que todos los gobiernos se enlodó en el fango de la corrupción, los jugosos contratos petroleros sirvieron para el enriquecimiento de los gobernantes y ministros , los famosos negociados de los fertilizantes y de las aduanas, sirvieron para el festín de los dineros públicos que enriqueció a centenares de militares y sus amigos en detrimento de la miseria de millones de ecuatorianos.

Esa dictadura parecía eterna, de hecho fue la de más duración a lo largo de la historia republicana del Ecuador, pero en realidad era débil por corrupta y antipatria, por opresiva y antidemocrática y llegó a su fin en 1979. El pueblo del Ecuador no ha soportado por mucho tiempo a las tiranías, más temprano que tarde las ha echado. De la misma manera un día muy lejano derrocará para siempre la dominación de la oligarquía y de sus amos extranjeros, los imperialistas norteamericanas e instaurará el verdadero gobierno del pueblo, el poder popular en donde los trabajadores de la ciudad y el campo diseñaremos y ejecutaremos la política que mejor convenga a nuestros intereses inmediatos y mediatos, lo que más interese al ECUADOR de todos los ecuatorianos.

II.- L A UNE LUCHA CONTRA LA DICTADURA

En el área de la Educación también se hizo sentir la bota de los dictadores militares. Se contaban por millares las escuelas abandonadas y los locales, a pesar de los cuantiosos ingresos petroleros eran, como ahora, destartalados carentes de lo más elemental, sin baterías sanitarias, canchas deportivas; los maestros eran mal pagados y vejados por la prepotencia de las autoridades ministeriales. Los militares se demostraron incapaces de dirigir la educación, sólo podían hacerlo en los cuarteles y con el auxilio de la patada y el calabozo y pretendieron trasladar esos métodos al terreno de la educación.

En la pretensión de engañar para gobernar inauguraron, con bombas y platillos, la “Campaña de Distribución de Utiles Escolares Gratuitos”. A través de ella se distribuían cuadernos de 20 hojas y lápices dela peor calidad entre los escolares.
Se alardeó por los cuatro vientos que se llegaba a todos los niños de todas las escuelas del país en realidad muy pocas fueron las “fundas” que llegaron hasta los educandos y aún mucho menor fue el número de escuelas beneficiadas. Sin embargo las planillas y los contratos se hicieron por millones de millones, claro está en beneficio de los altos oficiales y sus compinches.

La Unión Nacional de Educadores (UNE), Núcleo de Guayas y la Asociación Escuela de Filosofía de la Universidad de Guayaquil, denunciaron, públicamente, en un Canal de Televisión, este negociado de la dictadura.

Como respuesta a Dictadura Militar del General Guillermo Rodríguez Lara y su Ministro de Educación, el General Guillermo Durán Arcentales, ordenaron la inmediata cancelación de los dirigentes unionistas que se atrevieron a denunciar la infamia y la corrupción. Se negaba el derecho a hablar a los educadores y al pueblo, se imponía la censura y se sellaba la boca de los ecuatorianos. Sólo estaba permitido recitar loas a los generales, alabar a los dictadores y agradecer las “bondades” de la tiranía, sólo se permitía el adulo y la posternación.

Los maestros ecuatorianos nunca hemos sido sumisos, “borregos” de los gobiernos de turno. Nos hemos caracterizado por el alzar la cabeza y mirar de frente, por decir la verdad y proclamar la rebeldía, amamos la libertad y la defendemos.

En correspondencia con esos sentimientos, en todo el país, se elevó la protesta magisterial, se decretó el Paro Nacional Indefinido exigiendo la restitución a sus cargos de los compañeros dirigentes cancelados y el respeto a la Dignidad del Magisterio.

Corrían los primeros día del mes de agosto de 1973 y a pesar de que en la Sierra y Oriente no había clases, las acciones de protesta, las movilizaciones de maestros, los estudiantes y pueblo se generalizaron por todo el país. Tuvieron efectivamente, mayor incidencia y resonancia en la Costa y de manera particular en Guayaquil. La UNE se puso de pie, la nueva Dirección Nacional encabezada por el Profesor Mario Leguisamo, junto con las directivas provinciales y los maestros desarrollaron combativas acciones numerosas marchas y movilizaciones.

El movimiento tomó fuerza y amenazaba con extenderse, incorporaba a otros sectores populares que se oponían a la arbitrariedad de la dictadura militar.
Unidos, galvanizados por la lucha, los profesores íbamos tomando conciencia de la justeza de la lucha, asumíamos la defensa de nuestros dirigentes como una causa de todos. Luchábamos por el derecho a la palabra, por la dignidad del maestro, se trataba de una jornada por los ideales, por la libertad, por la democracia, por el derecho a disentir. Este Paro nos educó contribuyó extraordinariamente a mirarnos como personas, como seres humanos que merecemos respeto, revolucionó nuestra autoestima: los maestros somos representativos de los mejor del pueblo ecuatoriano, nuestro trabajo contribuye a la formación del hombre del mañana, del país y la nación, debemos y podemos jugar un papel más dinámico, mejor dirigido para beneficio de toda la sociedad.

Las bombas lacrimógenas, las amenazas de nuevas cancelaciones, el pago de los haberes, las prisiones de los dirigentes y las torturas a que fueron sometidos no nos arredraron, continuamos con mayor coraje la lucha contra la dictadura y en beneficio de una educación mejor para nuestros hijos.

III. ROSITA PAREDES ES HERIDA DE MUERTE

Fueron numerosas las asambleas que se realizaron en las distintas provincias del país. En Guayaquil, en la Casona Universitaria, puesto que había disposiciones especiales que negaban a la UNE la utilización de establecimientos educativos para sus deliberaciones, el 10 de Agosto de 1973, una Magna Asamblea de Maestros ratificó los planteamientos de la lucha y exigió la salida del General Duran Arcentales del Ministerio de Educación. Para impulsar esas resoluciones se organizó la Marcha por la Dignidad del Magisterio que salió a las calles, encabezada por los dirigentes nacionales de la UNE.

Según los compañeros maestros, actores y testigos de los acontecimientos, Aracelly Moreno, Jorsi Macías, entre otros, la marcha crecía en la medida que importantes sectores populares la engrosaban en as calles por las que avanzaba.

“Desde las 5 y 30 de la tarde, desde la Vieja Casona avanzó hasta 9 de Octubre y por allí hasta el Parque Centenario y desde la Columna de los Próceres, los dirigentes nacionales y provinciales de la UNE dirigieron sendos discursos a los miles de maestros y hombres y mujeres del pueblo concentrados y puestos de pie para luchar contra la dictadura.

La lucha continúa fue el grito y la acción de los maestros y el pueblo. Se decidió realizar mítines en los diversos sectores de la ciudad

En cumplimiento del mandato, un grupo de maestras se dirigió hacia el Mercado Central. En la esquina de 6 de Marzo y Clemente Ballén fueron interceptadas por la policía, un patrullero y un carro antimotines, el tristemente celebre “trucutu”. Un oficial de la Policía descendió del patrullero y provisto de un lanzabombas empezó a disparar al cuerpo de las profesoras. Un proyectil de gas lacrimógeno impacto en la frente de la compañera Rosita Paredes Jumbo, quien se desplomó inconsciente”.

Los compañeros maestros que estaban en la lucha, con el cuerpo ensangrentado de Rosita Paredes recorrieron varias clínicas y hospitales en busca de atención médica y fueron impedidos de alcanzar por los militares. En la Clínica Guayaquil, donde se pudo ingresar, burlando el cerco policial, no quisieron atenderla mientras no se depositaba el dinero de la operación quirúrgica. Esto nos demuestra que la salud, para la empresa privada, es en primer lugar un negocio y para fortalecer no importa el valor de las vidas humanas, mejor dicho importa y mucho el valor que puedan pagar las personas que se van a atender. Hasta conseguir el dinero se perdieron minutos vitales que bien pudieron impedir la muerte de Rosita Paredes. Eran las 2 y 30 de la madrugada del 11 de Agosto de 1973 y Rosita Paredes entregaba su vida por la causa del pueblo, por la libertad, por la revolución social en la que siempre soñó y por la que actuó de manera consecuente.

El Sepelio de Rosita Paredes se convirtió en un nuevo acto de lucha del magisterio y el pueblo. El pueblo guayaquileño que había seguido de cerca la lucha de los maestros y el vil asesinato de una de sus hijas, se volcó masivamente a las calles; más de 30 mil personas se unieron al acto, desafiaron los tanques de guerra apostados en las bocacalles a lo largo de la Avenida Quito y los helicópteros que sobrevolaban amenazantes así como el despliegue militar que circundaba el Cementerio General; era un río de gente que silenciosamente gritaba su odio a la tiranía y ensalsaba a Rosita Paredes.

El pueblo no se amedrentó, se indigno y encorajó; a lo largo del cortejo, los manifestantes gritaban a boca de jarro su rechazo a la dictadura y al crimen cometido. En un acto de barbarie los genízaros del régimen asesinaron al estudiante universitario Edwin Valencia, que participa en el Sepelio.

Fueron treinta días de combate popular, los maestros, los estudiantes, y miles de hombres y mujeres trabajadoras se incorporaban a las calles para expresar su inconformidad y rebeldía. Rosita Paredes, su imagen y su nombre se convirtieron en bandera de lucha de los pobres del Ecuador.

El Jefe Civil y Militar, el Intendente, el Comisario de Turno pretendiendo tapar el sol con le dedo afirmaban cínicamente: “un grupo de maestras estaban en el interior de un bus particular, en las calles Clemente Ballén y Boyacá, cuando de pronto estalló una bomba de fabricación casera, hiriendo gravemente a la profesora Rosa Paredes Jumbo, causando lesiones de poca consideración a otros profesores”.

Inventaron otras patrañas como que la profesora había sido disparada por sus propios compañeros, que había rodado las escaleras, y en la pretensión de probar sus infundios exhumaron el cadáver y practicaron una autopsia. Esa diligencia, debido a que contaba con la presencia del médico legista de la Universidad de Guayaquil, no pudo eludir la verdad, que la profesora Rosa Paredes había sido vilmente asesinada por la Policía mediante un proyectil de bomba lacrimógena.

A pesar de todo la versión oficial exculpa a la Policía del Crimen y fabrica unos hechos supuestos que benefician a los detentores del poder.

Las cosas seguirán sucediendo de esta manera hasta que la Historia sea escrita por sus actores, por los hombres y mujeres del pueblo que la hacen diariamente. Hasta tanto, nos seguirán contando la Historia que les interesa, la de los reyes y los condes, la de los presidentes y los caudillos; continuarán diciéndonos que todo lo que ocurrió antes de la invasión española no es historia, es la prehistoria porque los hombres y los pueblos de entonces no existían o no merecen llamarse humanos, nos seguirán diciendo que nunca fuimos un país amazónico , que la paz firmada entre Mahuad y Fujimori beneficia a los pueblos del Ecuador y el Perú, que el desarrollo del país depende de su inclusión en la globalización y no de su independencia y desarrollo soberano.

IV ROSITA PAREDES, MAESTRA REVOLUCIONARIA Y COMUNISTA.

El 12 de Mayo de 1952, en un humilde hogar de la ciudad de Guayaquil conformado por dos personas del pueblo: Fausto Paredes Meza y María Jumbo, oriundos de Pelileo y Catamayo respectivamente, nace Rosa Cecilia Mariana Paredes Jumbo.

El suburbio donde se hacinan cientos de miles de ecuatorianos pobres, donde se juntan la pobreza y la miseria nace también la esperanza de una nueva vida, se multiplica los sueños por una Patria Nueva. Los dolores de los pobres se convierten en rabia y en puños de protesta que buscan solución a los problemas de la vivienda, del agua potable, de las vías de penetración . Hasta allá llegan la política clientelar del populismo y la oligarquía, de allá salen los rayos de la rebeldía popular y en un día amanecerán para todo el Ecuador.

En ese ámbito se desarrolló la niñez y la juventud de Rosita Paredes, allí aprendió a tener hambre y sed y a saber que no podía satisfacerlas por la falta de trabajo de sus padres; allí supo de la injusticia y la explotación, de la demagogia y la utilización de los pobres por parte de los políticos de la oligarquía. En el suburbio aprendió a vivir, a soñar y a luchar.

Desde muy pequeña quedó al cuidado de su padre y de su madre de crianza, doña Emilia del Rosario Ruiz, “Charito” como cariñosamente la llamaba.

La educación primaria la inicia en la Escuela “Santa Mariana de Jesús” y la concluye en la “Gabriela Mistral”. La educación secundaria en el Normal “Rita Lecumberry”, donde se graduó como Bachiller en Ciencias de la Educación, el 3 de Febrero de 1973, destacándose como excelente alumna.

Es en el colegio que se empieza a definir la personalidad de Rosita Paredes. El conocimiento de la Historia y las lecturas sociales que le entusiasmaban le dieron una visión multilateral de los problemas analizaba las cosas en su interrelación y desde sus contradicciones internas, por eso afirmaba públicamente que creía en la condición humana, en la justicia social, en la necesidad de la transformación, de la abnegación y sacrificio en la lucha; sus ideas y su comportamiento le granjearon la simpatía de sus compañeras y profesoras que la estimaban en alto grado. Se destacaba en el estudio de la Sociología, de la Didáctica y la Legislación Escolar. Todos sabían de su pobreza, de su entereza para superarse. Sus compañeras dicen que tenía un carácter dulce y tranquilo, que era callada y sencilla, pero altiva y valiente en el reclamo.
Aprovechando la condición de que su padre trabajaba como Conserje del Conservatorio de Música “Antonio Neumane”, estudio simultáneamente Música y se graduó en 1970 como Profesora de Música para Escuela Primaria. Su dedicación al estudio y su afinidad por la música la convirtieron en cultora del arte y en maestra delicada para llevar a los niños las notas musicales. En Rosita Paredes se fundían las inquietudes sociales y la sensibilidad musical.

A partir de Agosto de 1970, Rosita Paredes se trasladó a habitar al extremo del suburbio guayaquileño, en la Isla Trinitaria, en las calles 25 y la F. Debido a la distancia y a las dificultades para el transporte, debió apoyarse en su amiga y compañera María Pincay y pernoctar en su casa.
Eran días duros para el pueblo del Ecuador, la injusticia y la soberbia dictatoriales imponían su abuso y prepotencia. Los jóvenes estudiantes secundarios constituían un sector muy sensible y organizados en la FESE combatían arduamente, en las calles y en las plazas por los derechos de los estudiantes, contra el alto costo de la vida, por la libertad y contra la dictadura.

Rosita Paredes se vinculó activamente a la organización y acciones de la FESE, pronto aprendió a combatir en las calles y empezó a conocer a muchos jóvenes estudiantes que miraban y hablaban más allá de la FESE, de la miseria y el hambre de millones, de la lucha por el cambio, de las heroicas acciones de los jóvenes y los pueblos por la libertad y la revolución, del papel de la juventud en la transformación social. Amaba a la FESE, era protagonista de sus acciones, proyectaba en sus ideales y en sus sueños un futuro sin explotación. A sus amigas íntimas les decía que Sufriendo en carne propia el hambre y la miseria, conociendo por si misma las diversas caras de la pobreza, estudiando y asimilando las ciencias sociales llegó a comprender la necesidad y la posibilidad del cambio, entendió que la situación podía transformarse en beneficio de las grandes mayorías, que los trabajadores, los creadores de la riqueza podrían ser dueños de su propio trabajo, revertido en su beneficio y en el de su pueblo y país.

En el pensamiento de Rosita Paredes comienza a dibujarse la Revolución Social, la empieza a comprender en su complejidad y sencillez, llega a convencerse de la necesidad de organizarla y de jugar un rol protagonista en esos acontecimientos.
Siente la revolución, la hace suya, se entrega a la Revolución.

Rosita Paredes conoce al Partido de la Revolución, comprende que sin una organización disciplinada y firme, clara de sus principios y dispuesta para su aplicación no se puede organizar la revolución. El partido Revolucionario se llama Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE), es el partido de la clase obrera, de los trabajadores, es el partido que se va ganando el aprecio y el apoyo de miles de pobres en el Ecuador, es el partido que concita el odio de la dictadura y de los ricos, es el Partido de muchos de los jóvenes luchadores que conoce, es el Partido que hace suyo. Rosita Paredes ingresa consciente, entusiasta, entera a militar en las filas de los marxista-leninista.

En 1972 mientras cursaba el sexto Curso en el Normal Rita Lecumberry y ejercía las funciones de Secretaria de la FESE, junto con sus compañeras organizaban una huelga contra los abusos de la Rectora. Fue una lucha dura, la unidad, la combatividad de las estudiantes, la solidaridad y la presencia de la FESE contribuyeron para conducir a la victoria esa huelga.

La Rectora fue cambiada, los estudiantes triunfaron. Esas aciones forjaron el temple revolucionario de Rosita Paredes que se destacó entre sus compañeras como la más decidida y combativa, como la dirigente certera y clara.

Junto a la organización estudiantil, a las actividades de la FESE, Rosita Paredes dirigió a sus compañeras de curso en una campaña de alfabetización entre los sectores populares de Guayaquil, allí en contacto directo con el pueblo afirmó sus sentimientos revolucionarios, la solidaridad y la unidad con las masas populares, la certeza del cambio revolucionario con la participación activa de los pobres, de los trabajadores.

La Hoja de vida de Rosita Paredes registra un importante hecho: Un parte policial del 25 de Septiembre de 1972 decía “fue apresada la estudiante Rosa Paredes Jumbo por acatar y a un oficial de la Policía Nacional en momentos en que se estaba ordenando la disolución de una manifestación estudiantil”. En realidad la prisión se debió a la actitud valiente de Rosita que se oponía a que se lleven detenido a un compañero estudiante que participaba junto con ella en un mitin estudiantil. Era la expresión de la solidaridad, del coraje revolucionario, la abnegación y decisión de lucha que se anidaban en el pensamiento y en la vida de Rosita.

V. SU CORTA LABOR DOCENTE

En sus pocos años de vida, Rosita Paredes dedicó gran parte de sus días a su formación como maestra. Desde niña sintió la vocación, jugaba.

Las aspiraciones pudieron cristalizarse, el 25 de Julio de 1973, la Alcaldía de Guayaquil expide a favor de Rosa Cecilia Paredes Jumbo, el nombramiento de Profesora Especial de Música y Canto, con un sueldo mensual de dos mil sucres mensuales, para prestar sus servicios en cuatro escuelas.

Fueron contados los días que pudo cumplir sus labores de maestra, fueron horas extraordinarias donde se expresaron los sentimientos de cariño para los niños, los elementos más sensibles de una mujer que encontraba en sus labores cotidianas la realización se sus sueños. Rosita fructificó en el pensamiento de sus alumnos, dejó huella, señales profundas de su paso por las escuelas pobres donde cumplió sus responsabilidades.
Habían transcurrido 42 días de haberse posesionado de su cargo de maestra, cuando participaba de la Marcha por la Dignidad del Magisterio y entregara su vida a la causa de la libertad y la revolución. Nunca pudo cobrar sus honorarios, una bomba de la dictadura militar cegó prematuramente su vida, terminó con una luchadora, con una revolucionaria.

VI. ROSITA PAREDES EJEMPLO REVOLUCIONARIO PERMANENTE

El ejemplo de Rodita Paredes, una vida juvenil, muy corta fecunda; una actitud frente a la vida para transformarla; una posición de rebeldía frente a la opresión y explotación de los capitalistas; una entrega sin reservas al ideal que profesaba, a la acción, a la solidaridad y a la lucha está fresco y lozano.

Los maestros ecuatorianos recordamos con devoción el coraje de esta mujer luchadora, la estela de lo que será la mujer de la nueva sociedad, sin egoísmos y plena de bondad y solidaridad; recordamos con unción a la maestra vanguardista, a la combatiente revolucionaria; tenemos presente a la maestra comunista, a sus ideales, a su entrega sin reservas a la lucha por el cambio revolucionario.

Sabemos, estamos convencidos que con el asesinato de Rosita Paredes “mataron una flor pero no podrán asesinar la primavera”, cientos, miles, millones de flores irrumpirán luminosas y transformaran la noche en día, mujer de la nueva sociedad, sin egoísmos y plena de bondad y solidaridad; recordamos con unción a la maestra vanguardista, a la combatiente revolucionaria; tenemos presente a la maestra comunista, a sus ideales, a su entrega sin reservas a la lucha por el cambio revolucionario.

Sabemos, estamos convencidos que con el asesinato de Rosita Paredes “mataron una flor pero no podrán asesinar la primavera”, cientos, miles millones de flores irrumpirán luminosas y transformaran la noche en día, enterrarán el pasado de aprobio y forjaran laboriosas la Patria Nueva, la Patria de los Pobres.

VII ROSITA PAREDES VIVES EN EL CORAZON DEL MAGISTERIO Y EL PUEBLO

Recordamos su imagen, su carácter, pero sobre todo, su abnegación y entrega a la causa de los explotados su consecuencia con el ideal revolucionario. Lo tenemos presente y lo proyectamos en nuestra organización y actividad, en la lucha que libramos los maestros y el pueblo por la liberación social y nacional.

Los compañeros de la UNE y la FESE de la Provincia del Guayas, organizan año tras año, el FESTIVAL ROSA DE AGOSTO, en el cual, miles de maestros y estudiantes, hombres y mujeres del pueblo rinden homenaje a la maestra combatiente.

Varias escuelas del suburbio, cooperativas de vivienda, calles de sectores populares han tomado el nombre de ROSITA PAREDES, en el propósito de exaltar su memoria.

Varios poetas y trovadores han dedicado sus versos y sus notas al recuerdo combativo de una maestra revolucionaria y comunista.

CANCION A ROSITA PAREDES

Rosita Paredes va del suburbio a la montaña para los otros, espina para nosotros. Aroma.
Rosita la lavandera, Rosita la cocinera Rosita miel de ese canto de todo el pueblo bandera.

Si ten han dicho que las flores tiene sabrosos olores debieron haberte dicho que también tiene espinas con las que las asesinas militarias descoloren y hacen que las hienas lloren de miedo a las guillotinas.

La mujer has demostrado Rosita Paredes Jumbo que puedes seguir el rumbo rebelde del explotado e ir derribando este odiado sistema de tumbo en tumbo e ir construyendo una nuevo mas bueno y justo en el mundo.

Cuáles han dicho que has muerto Rosita Paredes cuáles? Si hay algo vivo en el huerto de la vida eses es el pueblo de cuyos rojos rosales tu eres el botón más nuevo muertos serán los que osaron poner su agarra en tu pecho.

Tanto dolor no es eterno se está acercando el momento de acabar con este infierno de que el pueblo es alimento porque el pueblo no es elsanto que muestra la otra mejilla sino el labriego que trilla la mala hierba, cantando.
Rosita Paredes vives dentro de la madre obrera de la madre campesina como eterna. compañera de esta lucha que se empina como el ave montañista hasta la piedra cimera de la mujer comunista.

 


 

 

 

 

 

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