En homenaje a un luchador: Herman Beltrán

La historia es hermosa, deja valiosisimas lecciones, sin embargo cuando los hechos pasan y no son recuperados en beneficio de la memoria colectiva, parecería que no hay historia.

Muchisimos luchadores sociales han entregado sus vidas, sus acciones en favor de todos, pero no se los conoce, luego las generaciones que llegan ni los conocen y por tanto tampoco los valoran.

Herman Beltrán fue un luchador por las causas populares, a las pocas semanas de su fallecimiento, su hermano, otro luchador, Ramiro Beltrán nos brinda una hermosa semblanza de quien fue Herman Beltrán:

 

SEMBLANZA DE UN EDUCADOR

Por pedido de Alfonso Yánez, compañero de Herman al igual que muchos otros, conocidos hoy inmodestamente como los de la “vieja guardia del magisterio”, me permito escribir esta líneas que a lo mejor reflejan más de lo que fue mi hermano, por lo que expreso disculpas, a quien siempre vi y veré como hermano, amigo, colega y camarada.Herman Beltran

La vida es sabia, los seres humanos deberíamos intentar conocerla, para que nuestra vida sea más llevadera.

Los humanos nos negamos a ello y nos ocupamos de nuestras privadas aspiraciones, como la acumulación desmedida de la riqueza material producida por la explotación de la mano de obra y de la apropiación indebida de los excedentes de la producción originada por el trabajo colectivo de los trabajadores.

Esta premisa siempre la consideró Herman Beltrán, y se ubicó en la necesidad de crear espacios de reflexión y compromiso político e ideológico que cambiara el destino de oprobio y miseria de millones de hombre y mujeres a las que les somete el sistema capitalista.

Muere a los 68 años de edad y las dos terceras partes de su vida las ligó a la lucha y organización social a favor del pueblo explotado, a la clase obrera creadora de toda la riqueza (hijo de obreros), a los niños y jóvenes a quienes los educó en las aulas y sus compañeros los maestros ecuatorianos, particularmente a los de la Provincia del Pastaza.

Nació en la provincia de Imbabura, Atuntaqui, cantón Antonio Ante, el 26 de marzo de 1946, pero su infancia y vida estudiantil se desarrolló en Quito, en el barrio Chimbacalle, barrio obrero del sur de la ciudad. Allí conoció del dolor de la clase obrera y de las distintas formas de explotación, de las angustias de las familias, de sus limitaciones económicas, de la falta de agua potable y otros; conoció también de la solidaridad creada por los vecinos, de la ayuda mutua de aquellos seres humanos residentes en las casas de arriendo comunales y de su infinita capacidad de respeto hacia la vida y el deseo de superación.

Aprende del zapatero del barrio, del sastre de la esquina, de las vivanderas, de las señoras cocineras del Hogar Obrero, del vendedor de guineos dueño de la consignación, del carpintero de la casa vecina, de los obreros del ferrocarril de la estación de Chimbacalle, en fin de los trabajadores de todo orden que en el barrio se asentaron, conoce del dolor y de la tragedia del barrio por la falta de obras públicas, subsiste con respeto y aprende además a ser un “peleador callejero” toda vez que se convierte a sus pocos años en el hombre de la casa y asume para sí el compromiso de cuidar de los peligros a sus hermanas y al más pequeño de ellos.

A sus amigos de barrio los recordó y respetó toda su vida, hizo una extraordinaria amistad con ellos, los de mayor edad, los de su gorga y los de menor edad, lo buscaban para el vóley, el futbol y lo demás que venía por añadidura la defensa del barrio y de los pobladores a puño cruzado cuando de defender se trataba. No hubo semana que no los visitará, cada viernes compartía con ellos pese a la distancia de su domicilio. Hermitan lo llamaban con cariño y lo cuidaban, lo ponían en un taxi y recomendaban al chofer del vehículo por su destino.

Aprende en la calle, como parte del destino del pueblo, a jugar en ella, en aquellas calzadas empedradas de aquel tiempo, el futbol y el vóley fueron sus preferidos, el dominio de estos deportes lo llevarán más tarde a formar parte de la filas de equipos deportivos de raigambre popular y a fundar otros en Chimbacalle, Villa Flora y a formar parte de la selección provincial de Pastaza con la que participaría en los juegos nacionales. En Vóley forma parte del seleccionado del colegio y de la Universidad Central.

Sus primeras letras las aprende en la escuela fiscal “Brasil” ubicada en la estación de Chimbacalle, luego al segundo grado lo matriculan en la escuela “Santo Domingo” regentada por los padres dominicanos, la actividad secundaria la realiza en el colegio “Juan Montalvo” y sus estudios universitarios en la Universidad Central del Ecuador (ingresa en el año 1964), Facultad de Filosofía, escuela de Pedagogía, especialización Historia y Geografía.

Tiene entre otros docentes en el colegio a: Gonzalo Benítez (dúo Benítez Valencia), Pedro (perico) Echeverría músico y compositor de música nacional, Manuel del Pino (poeta), A personalidades de la educación como Ricardo Sarzosa Beltrán (presidente de UNE), Juan Francisco Leoro, Tarquino Idrovo (dirigentes de UNE), Homero Acosta (destacado entrenador de Vóley internacional) y en la Universidad entre otros a: Odilo Aguilar, Dr. Emilio Uzcátegui.

En la Universidad tiene la influencia de la revolución Bolchevique y de la revolución cubana, de la revolución vietnamita y de otras fuentes de izquierda, lo que le lleva a tener militancia luego en el PCMLE y en el MPD, tiene actividad militante en la gloriosa FEUE y en la asociación escuela de pedagogía.

La intervención militar y de la dictadura en la Universidad (clausura) lo lleva a abandonar sus estudios universitarios y opta por el trabajo de docente, vinculándose a la provincia del Pastaza, en el pueblo de Zarayacú, sito de pobladores indígenas quichua hablantes; tuvo que aprender el idioma para enseñar las letras a sus estudiantes, salía dos veces por año, realizaba labor de la comunidad, para llegar a la población debía viajar a bus a Mera, tomar luego avioneta y luego canoa hasta el sito de la escuela.

Recuerdo a mi hermano, junto a otros dirigentes estudiantiles, portando una boina negra con una estrella de cinco puntas y una chompa de igual color con un sello donde destacaban un fusil, una hoz y un martillo; unos afiches que decían el pueblo vietnamita vencerá. A casa traía poesía de los Zánsicos (unos folletos de pasta color negro y letras blancas, luego años más tarde conocí al poeta Rafael Larrea, en fin otras cosas que a mi edad todavía no lograba entender, pero que en mí comenzaron a crear una especial simpatía y admiración por mi fratelo. Estuvo cautivado por el pensamiento de Simón Bolívar, Juan Montalvo y Eloy Alfaro así como el de Lenin y el de Hochi Min. Creyó siempre en la revolución y en el cambio de modo de producción, en el socialismo como alternativa y afirmaba que la lucha armada era el camino.

Luego de varios años de trabajo docente en la zona rural lo trasladan al Puyo, a la escuela Vacas Galindo, se vincula a la UNE y a sus dos Partidos el PCMLE y el MPD, comienza a trabajar para darle un destino consecuente a los maestros de su provincia y a su destino de libertad, ellos más tarde lo eligen directivo de UNE provincial, participa en la huelga nacional de 1977, es cancelado por el gobierno y encarcelado junto a otros destacados educadores, allí recibe la solidaridad de los educadores de la provincia y como ya era padre de familia recibía de cuando en vez a su primer hijo Vinicio en esa triste morada. Pero debía buscar la forma de contribuir con la manutención del hogar, para ello jugaba vóley en contra de la policía y otros pobladores que se daban cita al cuartel y obtenía recursos, era imbatible, al igual que obtenía dinero del juego de cartas. Es bueno recordar que los y las docentes del Puyo jamás los olvidaron, siempre estuvieron atentos de sus necesidades, jamás les faltó el salario que por voluntad propia se impusieron los educadores. Como olvidar estos actos de amor del pueblo para el pueblo, imposible.

Como olvidar el Congreso de la UNE realizado en el Puyo, veníamos de la ilegalización de nuestra organización y no contábamos con recursos económicos, la escuela Vacas Galindo y el coliseo sedes del congreso, en su humilde cuarto pernoctamos 8 compañeros, dormimos a lo ancho de la cama y los pies sobre unas silletas que nos prestaban los dueños de un salón de comida que quedaba en la planta baja.

La valentía de Herman frente a las armas y a la balacera producida por los agentes del gobierno que confundidos como educadores llevaban adelante, aquí en este congreso dejó la presidencia doña Flor Medranda de Chancay y es electo Alfonso Yánez nuevo presidente nacional.

Por necesidades familiares y por cuidar a sus dos críos, que estaban al cuidado de nuestra hermana Lidia Esperanza se traslada a la ciudad de Quito, por varios años se mantuvo sin pareja sentimental, un nuevo cargo lo espera se vincula al Ministerio de educación particularmente al SINAB (bibliotecas escolares) departamento del que llegó a ser su director ejecutivo. Estando cumpliendo esta responsabilidad se planteo el siguiente axioma: los libros y su contenido deben llegar al pueblo y a través de la lectura se conozca de donde venimos, estas lecturas ayudarán a liberar a nuestra nación. Fue un gran amigo de los libros y un gran lector.

Desde el Ministerio se fundan varias bibliotecas y una de las colecciones que recuerdo es “colección país secreto”. Así mismo se gana el cariño de docentes de distintas provincias, donde le encargaron tomar aquellas “famosas pruebas” planteadas por el Ministerio de Educación, pruebas y resultados con los que someten a través del miedo y de la cancelación a los y las docentes, Herman iba con anterioridad al lugar de encuentro, allí hablaba con los educadores les preparaba antes de la prueba y luego les daba total confianza, los maestros salieron triunfantes y él como un verdadero docente sentía satisfacción de haber cumplido con su compromiso social.

Como funcionario del Ministerio siempre tomó posición por la defensa de la educación y las reivindicaciones de los y las docentes, se opuso a las posiciones de derecha de los gobernantes de turno y de sus ministros, apoyó las luchas de la UNE, y junto a otros destacados dirigentes del Ministerio fortalecieron la Unidad de todos los trabajadores de la Educación.

Su vida fue intensa, dura, penosa en algunas ocasiones; pero jamás desmayó, siempre puso por delante el coraje y la capacidad para enfrentar las dificultades con honor y hombría, jamás lloriqueó se enfrento a las dificultades y salió triunfante, tampoco en momentos de dificultad familiar perdió su capacidad de solidaridad, siempre extendió su mano para quienes requerían ayuda. También tuvo una vida feliz, en pequeñas cosas encontró alegría, en sus hijos, nietos, en los triunfos familiares.

La enfermedad fue rápida y fulminante, con ella no pudo; pero en su deceso estuvimos sus hermanos, hijos, esposa, nietos, sobrinos, familiares quienes tuvimos tiempo para despedirnos, y muchos, muchísimos amigos en el velorio, de todos los que hizo en su tránsito por este mundo y que recordaron y lamentaron su partida, una gran lección de vida y unidad familiar nos deja, ser siempre respetuosos y solidarios con nuestros congéneres y jamás mirar por encima del hombro a los demás, incluidos aquellos con quienes en algún momento de la vida existió cualquier malentendido.

 

 

Un luchador que provocó solidaridad

Todos los dirigentes que son verdaderamente de izquierda tienen a la solidaridad como un valor fundamental lo promueven y generalmente, también reciben.  Es el caso de Alfonso Yanez, otro luchador que junto a Herman ha entregado sus esfuerzos en favor de los docentes del país.  Alfonso Yanez fue quien solicitó a Ramiro Beltrán que escriba esta semblanza, lo hizo tan bien que provocó la reacción de Herman hijo, que en las líneas que siguen muestra que Herman padre supo sembrar:

 

Estimado Licenciado Alfonso Yánez, jamás creí que uno de mis maestros en el Colegio Montufar, hubiera, en el tiempo y en el espacio, engrandecido la lucha forjada por mi padre HERMAN BELTRAN y lo celebro gallardamente, y es que luego de vivir tal tragedia, pensé que se me habían acabado las lagrimas, pero no fue así, luego de leer la semblanza-elaborado por otro de los maestros insignes de la gloriosa UNE, RAMIRO BELTRAN, de cuyo apellido soy parte y espero hacer honor a esa casta de valientes hombres que ha parido este país-las gotas de dolor que aun manaban de mis ojos, limpias y puras como las letras, palabras y frases que, en esta merecida semblanza, describen a un hombre totalmente integro en sus acciones y convicciones.

 

Sin embargo hoy puedo notar que en esta ocasión mis lagrimas tienen un sabor diferente, saben a orgullo y respeto por mi padre, mi gran padre, aquel que jamás dejo de amar a su familia y a sus amigos, desbordando amistad, cariño y respeto por el camarada.

 

Gracias Licenciado Yánez, gracias Tío Ramiro por referenciar y honrar la vida de un apasionado luchador y en su emotiva homenaje se describen y se descubren las historias espectaculares que mi papa nos regaló a todos nosotros. Y manifiesto lo anterior, porque me he dado cuenta que mi papa no fue solo mío, fue de mi familia y también del pueblo y el soberano es el único que tiene la entereza, decisión y derecho de concebir en su seno a uno de sus hijos predilectos. Intentaré concebir la vida como el lo solía hacer, de manera sencilla y simple, disfrutando de aquellas pequeñas cosas que muchos de nosotros las llamamos trivialidades o utopías.

 

Papa, tu no has muerto, tu legado sigue vivo y tus hijos y tus seguidores lo mantendremos encendido. Te lo prometemos por siempre.

 

Tu hijo Herman Beltran Mendieta.

 

(Carta reproducida con autorización)