Las únicas cuatro escuelas nocturnas existentes en la ciudad de Loja, de las ocho que habían hace 10 años, afrontan escasez de alumnos. Los educadores nocturnos acusan de ello al Ministerio de Educación y Cultura (MEC).
El presidente de la Asociación de Educadores Nocturnos, que agrupa a 80 integrantes, Julio O. Toapanta L., dijo que, si bien los establecimientos no desaparecerán, se nota falta de voluntad política del MEC para ejecutar la reingeniería de la educación nocturna que se hizo a nivel nacional, que comprende no sólo la instrucción del alumno, sino la preparación para la vida futura, por medio de talleres, entre otros.
Toapanta culpó al MEC porque ha venido implementando una serie de programas paralelos: escuela de la calle, Cisol, conferir certificados primarios por sus propios derechos, centros de alfabetización que en uno o dos años les dan los certificados de instrucción, "dando al país elementos no bien preparados porque se han suplido los seis años por uno o por dos".
Sobre infraestructura física, material didáctico, entre otros, expresó que ello está desatendido por parte de las autoridades educativas.
Hay cuatro escuelas en la urbe; hace 10 años hubo ocho. Por ejemplo, la escuela Clodoveo Jaramillo Alvarado, en 1992, tenía cerca de 90 alumnos matriculados, mientras que en los últimos tres años oscilan entre 24 ó 25 registrados y concluyen el año de 12 a 13 estudiantes.
Manuel Abarca, ex rector del Colegio Bernardo Valdivieso, advierte que el cierre de escuelas nocturnas incrementará el nivel de analfabetismo y, ante ello, sugiere que autoridades, padres de familia y estudiantes exijan ante el MEC que se dote de lo necesario para que continúen funcionando los planteles.
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